En la tarde del 26 de mayo, el líder de Linkin Park Chester Bennington dio una performance como ninguna otra en su carrera.

Su amigo Chris Cornell, el frontman de Soundgarden, estaba siendo enterrado en el Cementerio Hollywood Forever en Los Angeles. "Me llamo Chester", les dijo Bennington a los dolientes que se habían reunido. "Tuve el enorme privilegio de ser amigo de Chris, y de que me invitara a ser miembro de su familia." Después, acompañado en la guitarra por Brad Delson, su compañero de Linkin Park, cantó "Hallelujah". Bennington se había vuelto famoso a principios de los 2000 como la poderosa voz de una de las bandas de nü-metal más grandes, expresándose a través de un grito cargado de angustia, pero ese día su voz era diferente: melancólica, sombría, frágil. También homenajeó a Cornell vía Twitter: "Tu voz era alegría y dolor, ira y perdón, amor y pesar, todo junto. Supongo que todos somos eso. Me ayudaste a entenderlo".